De la hipertensión renovascular al daño crónico
Cuando la presión no se controla, se genera una esclerosis de las arteriolas renales. Este proceso puede manifestarse inicialmente como proteinuria leve o incluso hematuria. Es fundamental realizar un diagnóstico diferencial frente a otras patologías como la glomerulonefritis, la nefropatía diabética o variantes genéticas como la enfermedad poliquística renal. En Metepec, evaluamos si existe una hipertensión renovascular subyacente que esté acelerando el deterioro de la enfermedad renal crónica, asegurando que cada intervención sea precisa y personalizada.